Cirugía ortognática en Quito: qué es, cuándo se necesita y cómo es la recuperación
Si te han hablado de cirugía ortognática y no tienes muy claro de qué se trata, no eres el único. Es uno de esos procedimientos que suena más complicado de lo que realmente es una vez que entiendes para qué sirve y en qué casos se recomienda. Aquí te explicamos lo esencial: qué es, quién la necesita, cómo es el proceso completo y qué esperar durante la recuperación.
¿Qué es la cirugía ortognática?
La cirugía ortognática es un procedimiento quirúrgico que corrige irregularidades en los huesos maxilares —el maxilar superior, la mandíbula, o ambos— cuando estos no están alineados correctamente entre sí. No se trata de mover dientes, como hace la ortodoncia, sino de reposicionar los huesos que los sostienen.
Cuando el maxilar superior y la mandíbula no encajan bien, esto puede afectar cómo muerdes, cómo hablas, cómo respiras, e incluso la simetría de tu rostro. En muchos casos, la ortodoncia por sí sola no es suficiente para corregir el problema, porque el origen no está en la posición de los dientes sino en la base ósea sobre la que se asientan. Por eso este procedimiento suele trabajarse en conjunto entre ortodoncista y cirujano maxilofacial.
¿Cuándo se recomienda este tipo de cirugía?
Hay varias señales que suelen llevar a un paciente a consulta por este tema:
- Problemas de mordida severos, como una mordida abierta, cruzada o un desfase notorio entre el maxilar superior e inferior.
- Dificultad para masticar o morder alimentos con normalidad, incluso después de tratamiento ortodóncico.
- Dolor o disfunción en la articulación temporomandibular (ATM), que en algunos casos está directamente relacionado con una mala alineación de los maxilares.
- Problemas respiratorios al dormir, incluyendo casos de apnea del sueño vinculados a la posición de la mandíbula.
- Asimetrías faciales notorias que afectan tanto la función como la apariencia.
- Casos donde la ortodoncia sola no resuelve el problema, y el ortodoncista deriva al paciente a evaluación quirúrgica.
No es un procedimiento estético en el sentido tradicional, aunque sí suele mejorar la armonía facial como resultado de corregir la función. La decisión de operar siempre parte de una necesidad funcional diagnosticada, no de una preferencia de apariencia, y por eso la primera consulta es determinante para saber si realmente aplica en cada caso.
Según el Dr. Fernando José Sandoval Portilla, cirujano oral y maxilofacial, uno de los errores más frecuentes es que el paciente llega a consulta pensando que su caso es únicamente estético, cuando en realidad hay un componente funcional de fondo que explica molestias que arrastra desde hace años, como dificultad para masticar de un solo lado o dolor de mandíbula recurrente. Por eso recomienda no descartar la evaluación solo porque el problema «no se ve tan grave» a simple vista.
¿Cómo es el proceso, paso a paso?
- Evaluación y diagnóstico. Todo empieza con un análisis clínico completo, generalmente apoyado en imágenes como tomografía 3D, que permite ver con precisión cómo están posicionados los huesos y planificar la cirugía con exactitud antes de tocar al paciente. En esta etapa también se descartan otras causas de los síntomas que el paciente pueda tener.
El Dr. Fernando José Sandoval Portilla recomienda que esta fase de diagnóstico se tome con calma y no se apresure, precisamente porque una planificación precisa con imagen 3D reduce imprevistos durante la cirugía y ayuda a anticipar el resultado final con mucha más certeza que hace algunos años, cuando esa tecnología no estaba disponible.
- Preparación con ortodoncia. En la mayoría de los casos se necesita un periodo previo de ortodoncia para alinear los dientes dentro de cada maxilar por separado, antes de que la cirugía corrija la posición de los huesos. Este paso puede tomar varios meses, y es normal que durante esta fase la mordida se sienta incluso un poco peor antes de mejorar, porque se está preparando el terreno para la cirugía.
- La cirugía. Se realiza bajo anestesia general, generalmente con hospitalización de uno a pocos días dependiendo de la complejidad del caso. El cirujano reposiciona el maxilar, la mandíbula, o ambos, y los fija con placas y tornillos que quedan de forma permanente, permitiendo que el hueso cicatrice en su nueva posición.
- Ortodoncia posquirúrgica. Después de la cirugía suele haber un ajuste final con ortodoncia para afinar la mordida una vez que los huesos ya están en su nueva posición y comienzan a consolidarse.
¿Cómo es la recuperación?
La recuperación tiene distintas etapas, y es importante tener expectativas realistas desde el inicio. La primera semana suele incluir inflamación notoria, algo de molestia controlada con medicación, y una dieta líquida o blanda mientras la zona operada comienza a sanar. La mayoría de los pacientes retoma actividades cotidianas ligeras entre la segunda y tercera semana, aunque la inflamación completa puede tardar algo más en bajar del todo.
La recuperación funcional completa —masticación normal, sensibilidad, cicatrización ósea total— toma varios meses, ya que el hueso necesita tiempo para consolidarse en su nueva posición. Es un proceso gradual, no algo que se resuelve en un par de semanas, y por eso el seguimiento cercano con el cirujano durante todo ese periodo es clave para detectar a tiempo cualquier ajuste necesario.
De acuerdo con el Dr. Fernando José Sandoval Portilla, la recomendación más importante durante esta etapa es no comparar el propio ritmo de recuperación con el de otros pacientes, ya que cada caso consolida a un ritmo distinto según su complejidad. Sugiere mantener una comunicación abierta con el cirujano ante cualquier duda durante el proceso, en lugar de esperar a la siguiente cita de control para mencionar algo que preocupa.
¿Por qué es importante que la haga un cirujano maxilofacial?
La cirugía ortognática no la realiza un odontólogo general ni un ortodoncista: es un procedimiento que corresponde a un cirujano oral y maxilofacial, formado específicamente para intervenir hueso, articulaciones y estructuras faciales complejas, y para manejar cualquier complicación quirúrgica que pueda surgir durante el proceso. La formación de un ortodoncista se centra en el movimiento dental; la de un cirujano maxilofacial, en la cirugía ósea y de tejidos blandos de toda la región facial.
La Clínica Odontológica Fernando Sandoval ofrece este servicio en sus dos sedes, Quito y Cumbayá. En la sede de Cumbayá, estos casos los evalúa y opera directamente el Dr. Fernando José Sandoval Portilla, cirujano oral y maxilofacial con formación de postgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y externados en cirugía maxilofacial en universidades de Estados Unidos. Su práctica clínica incluye, además de cirugía ortognática, el manejo de deformidades dentofaciales, trastornos de la articulación temporomandibular, traumatología maxilofacial y patología de los maxilares.
Preguntas frecuentes
¿La cirugía ortognática es dolorosa?
Como toda cirugía mayor, implica un periodo de molestia e inflamación, especialmente en la primera semana, pero se maneja con medicación controlada y disminuye progresivamente durante la recuperación.
¿Cuánto tiempo dura la recuperación total?
La recuperación funcional inicial toma entre dos y tres semanas, pero la consolidación ósea completa puede tomar varios meses, dependiendo de la complejidad del caso.
¿Siempre se necesita ortodoncia antes y después de la cirugía?
En la mayoría de los casos sí, ya que la ortodoncia alinea los dientes dentro de cada maxilar antes de la cirugía, y ajusta la mordida final una vez corregida la posición ósea.
¿Quién debe realizar este tipo de cirugía?
Debe realizarla un cirujano oral y maxilofacial, un especialista formado específicamente para intervenir huesos maxilares y estructuras faciales, no un odontólogo general ni un ortodoncista.
¿Dónde puedo evaluarme para cirugía ortognática en Quito o Cumbayá?
La Clínica Odontológica Fernando Sandoval ofrece este servicio en ambas sedes. En Cumbayá, la evaluación y cirugía las realiza directamente el Dr. Fernando José Sandoval Portilla, cirujano oral y maxilofacial.
Conclusión
La cirugía ortognática no es un procedimiento que deba tomarse a la ligera, pero tampoco algo que deba generar temor cuando está bien planificado y en manos de un especialista formado específicamente para esto. Con el diagnóstico correcto y un seguimiento cercano, es una de las intervenciones que más impacto real tiene en la calidad de vida de un paciente, más allá del resultado estético.


